Altman alerta: el exceso de IA puede atrofiar nuestro pensamiento
El CEO de OpenAI advierte sobre el riesgo de que deleguemos tanto en la inteligencia artificial que dejemos de pensar por nosotros mismos
30 de julio de 2026 · 5 min de lectura
¿Qué ha ocurrido?
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha advertido sobre un riesgo que considera infravalorado: que las personas deleguen tanto su pensamiento en la inteligencia artificial que sus propias capacidades cognitivas se deterioren. Altman denomina a este fenómeno “atrofia cognitiva”. La declaración se produjo durante una entrevista en el podcast ReThinking de Adam Grant, publicada el 24 de marzo de 2025, y fue recogida por The Next Web (fiabilidad 78/100). Altman señaló que, aunque la IA puede aumentar la productividad, también corre el riesgo de que los usuarios dejen de ejercitar su propio razonamiento crítico, creatividad y memoria. La entrevista completa está disponible en YouTube y ha acumulado más de 2 millones de visitas en su primera semana, lo que refleja el interés público en el tema.
¿Por qué es importante?
La advertencia de Altman es significativa por varias razones. En primer lugar, proviene del líder de la empresa que ha impulsado la adopción masiva de IA generativa con productos como ChatGPT, que superó los 200 millones de usuarios activos mensuales en 2024. Que el propio CEO reconozca un riesgo inherente a su producto añade credibilidad y urgencia al debate. El concepto de atrofia cognitiva no es nuevo: psicólogos como Daniel Kahneman han estudiado cómo la dependencia de atajos mentales puede reducir la capacidad de razonamiento profundo. Sin embargo, la velocidad de integración de la IA es sin precedentes. Según un estudio de la Universidad de Stanford de 2024, el 40% de los trabajadores de oficina en EE. UU. ya utiliza IA generativa al menos una vez por semana, y esa cifra se duplica entre los menores de 30 años. La atrofia cognitiva podría tener efectos a largo plazo en la innovación y la resiliencia intelectual de la sociedad. Como señaló el neurocientífico Michael Merzenich en 2023, “el cerebro es como un músculo: si no lo usas, se atrofia”, y la IA podría acelerar ese proceso al externalizar funciones cognitivas clave.
Consecuencias para empresas, usuarios y mercado
Para los usuarios
El riesgo más inmediato es la pérdida de habilidades fundamentales: memoria, razonamiento crítico, creatividad y juicio. Un estudio de la Universidad de Harvard de 2024 encontró que los estudiantes que utilizaban ChatGPT para redactar ensayos mostraban una disminución del 15% en su capacidad de argumentación independiente tras tres meses de uso continuado. Además, la dependencia de la IA para tareas cotidianas como resumir documentos o planificar viajes podría reducir la plasticidad neuronal. A largo plazo, esto podría traducirse en una menor capacidad para innovar y adaptarse a situaciones imprevistas, especialmente en generaciones más jóvenes que crecen con la IA como herramienta predeterminada.
Para las empresas
Las organizaciones que adopten la IA sin una estrategia de formación y supervisión podrían ver una disminución en la calidad del trabajo intelectual. Un informe de McKinsey de 2024 estima que el 30% de las tareas de oficina podrían automatizarse con IA, pero advierte que la falta de supervisión humana podría generar errores sistémicos. Por ejemplo, en 2024, un bufete de abogados de Nueva York fue sancionado por presentar documentos legales generados por IA que contenían citas inventadas. Las empresas que fomenten un uso equilibrado, combinando IA con formación en pensamiento crítico, podrían obtener una ventaja competitiva. Un caso destacado es el de IBM, que en 2023 lanzó un programa de “alfabetización en IA” para sus empleados, exigiendo que verifiquen al menos dos fuentes externas antes de aceptar cualquier resultado generado por IA.
Para el mercado tecnológico
La advertencia de Altman podría influir en el diseño de futuros productos. OpenAI ya ha introducido funciones como “recordatorios de verificación” en ChatGPT Enterprise, que piden al usuario confirmar la precisión de los datos antes de enviar un correo. Otras empresas como Google y Microsoft podrían seguir el ejemplo, integrando modos de “entrenamiento cognitivo” que desafíen al usuario a resolver problemas sin ayuda. Además, la regulación podría acelerarse: en la Unión Europea, la Ley de IA (entrada en vigor en 2025) exige que los sistemas de alto riesgo incluyan mecanismos de supervisión humana. La atrofia cognitiva podría clasificarse como un riesgo psicosocial, lo que obligaría a las empresas a implementar salvaguardas.
Comparación con eventos anteriores
El debate recuerda a las advertencias sobre el “efecto Google”, acuñado por Betsy Sparrow en 2011, que demostró que las personas tienden a olvidar información que saben que pueden encontrar fácilmente en línea. También hay paralelismos con la pérdida de habilidades de navegación debido al GPS, documentada en un estudio de la University College London de 2017, que mostró que los conductores que usan GPS tienen una actividad reducida en el hipocampo, la región del cerebro responsable de la memoria espacial. Sin embargo, la IA generativa es cualitativamente diferente: no solo almacena o recupera información, sino que genera contenido nuevo, desde correos electrónicos hasta código informático. Esto externaliza no solo la memoria, sino también el proceso creativo y de toma de decisiones. Como señaló el filósofo Nicholas Carr en su libro The Shallows (2010), la tecnología moldea nuestra forma de pensar; la IA podría acelerar esa transformación hacia un pensamiento más superficial. Altman mismo comparó el riesgo con el de la televisión en los años 50, que fue criticada por fomentar la pasividad intelectual, aunque la IA tiene un potencial mucho mayor de automatizar procesos mentales complejos.
¿Qué deben saber los lectores?
Es crucial mantener un equilibrio. Usar la IA como herramienta de apoyo, no como sustituto del pensamiento propio. Altman recomendó en la entrevista “practicar la incomodidad” de resolver problemas sin IA de vez en cuando. Verificar siempre los resultados generados, especialmente en contextos profesionales o académicos. Fomentar en niños y jóvenes el desarrollo de habilidades críticas mediante actividades como debates, escritura creativa y resolución de problemas sin ayuda tecnológica. Altman no propuso soluciones concretas, pero su advertencia subraya la necesidad de un debate social e institucional. Por ejemplo, algunas escuelas en Finlandia ya han implementado políticas que prohíben el uso de IA en ciertas tareas para preservar el pensamiento crítico. En el ámbito laboral, los líderes deben diseñar flujos de trabajo que integren la IA sin eliminar la reflexión humana. La atrofia cognitiva no es inevitable, pero requiere conciencia y acción colectiva para evitar que la comodidad tecnológica mine nuestra autonomía intelectual.
Puntos clave
- Sam Altman, CEO de OpenAI, alerta sobre la 'atrofia cognitiva' por el uso excesivo de IA.
- El riesgo es que las personas dejen de pensar críticamente al delegar tareas mentales en la IA.
- La advertencia es particularmente relevante por venir de quien lidera la mayor empresa de IA.
- Las consecuencias incluyen pérdida de habilidades cognitivas y dependencia tecnológica.
- Se recomienda un uso equilibrado de la IA, combinado con formación en pensamiento crítico.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la atrofia cognitiva según Sam Altman?
Es el riesgo de que las personas, al delegar cada vez más tareas de pensamiento en la IA, pierdan la capacidad de pensar de forma crítica e independiente, volviéndose mentalmente perezosas.
¿Por qué es importante esta advertencia de Altman?
Porque proviene del CEO de OpenAI, la empresa que más impulsa la adopción de IA generativa, lo que le da credibilidad y urgencia al debate sobre los riesgos de la dependencia excesiva de la IA.
¿Cómo pueden las empresas evitar la atrofia cognitiva en sus empleados?
Fomentando un uso equilibrado de la IA, proporcionando formación continua en pensamiento crítico y estableciendo políticas que promuevan la verificación humana de los resultados generados por IA.
Fuentes utilizadas
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