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El 18,7% de muertes por calor en España se deben a contaminación

Un estudio del ISCIII y CIEMAT revela que la contaminación atmosférica es responsable de casi una de cada cinco muertes atribuidas al calor en España.

21 de junio de 2026 · 3 min de lectura

Dramatic industrial skyline silhouette with smoke against a vibrant orange sunset in Saint Petersburg, Russia.
Foto de Stanislav Kondratiev en Pexels

¿Qué ha ocurrido?

Un equipo de investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) ha publicado un estudio preliminar que separa estadísticamente los efectos de la temperatura y la contaminación sobre la mortalidad en España. La conclusión principal es que el 18,7% de las muertes que históricamente se atribuían al calor en realidad son provocadas por contaminantes atmosféricos como NO₂, ozono troposférico y partículas PM2.5, que se acumulan durante las olas de calor debido al estancamiento atmosférico.

El estudio, aún pendiente de revisión formal, utiliza datos de mortalidad del sistema MoMo del Ministerio de Sanidad y abarca todas las provincias españolas. Los resultados fueron adelantados por el periodista Javier Jiménez en Xataka.

¿Por qué es importante?

Durante décadas, las políticas de salud pública se han centrado en mitigar el impacto directo del calor, pero este hallazgo revela que una parte significativa de la mortalidad es prevenible mediante la reducción de la contaminación. En agosto de 2003, por ejemplo, murieron 6.600 personas en la primera quincena y casi 13.000 al final del mes, pero solo 141 fueron por golpe de calor directo. El resto falleció por agravamiento de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales. Ahora sabemos que casi una quinta parte de esas muertes no se debió al calor, sino a la mala calidad del aire.

Esto implica que las estrategias de adaptación al cambio climático deben integrar medidas de control de la contaminación, especialmente en episodios de altas temperaturas. Además, subraya la necesidad de revisar los modelos de atribución de mortalidad y de actualizar las alertas sanitarias.

Consecuencias para la salud pública

El estudio sugiere que reducir la contaminación atmosférica podría disminuir la mortalidad asociada al calor de forma más efectiva que las medidas exclusivamente térmicas. Las autoridades deberían considerar la implementación de restricciones al tráfico, limitaciones a emisiones industriales y campañas de concienciación sobre la calidad del aire durante las olas de calor. Asimismo, los sistemas de alerta temprana deberían incluir índices de contaminación para activar protocolos de protección.

En 2025, el sistema MoMo registró 3.832 muertes atribuibles al calor en España, un 87,6% más que en 2024, y mayo de 2026 ya marca un récord histórico de mortalidad asociada al calor para ese mes. Si el 18,7% de esas muertes se explican por contaminación, estamos hablando de cientos de vidas que podrían salvarse con aire más limpio.

¿Qué deben saber los lectores?

Que el calor extremo y la contaminación atmosférica son dos caras de la misma moneda meteorológica. Durante una ola de calor, el estancamiento del aire impide la dispersión de contaminantes, lo que multiplica el riesgo para la salud. Por tanto, protegerse del calor no basta: también hay que evitar la exposición a la contaminación, usando mascarillas FFP2, reduciendo la actividad al aire libre en horas de alta concentración de ozono y manteniendo cerradas las ventanas durante los picos de tráfico.

Además, es importante que los ciudadanos exijan a sus gobiernos políticas integradas de clima y calidad del aire, y que los medios de comunicación informen sobre ambos factores cuando alerten de olas de calor.

Contexto histórico y comparación

Este estudio se suma a investigaciones previas que ya señalaban la interacción entre calor y contaminación, pero es el primero en cuantificar el porcentaje de muertes atribuibles a la contaminación en España. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud estima que 7 millones de muertes prematuras al año se deben a la contaminación del aire, y el cambio climático agravará este problema. En Europa, la Agencia Europea de Medio Ambiente ha advertido que las olas de calor serán más frecuentes e intensas, lo que hace urgente actuar sobre las emisiones.

El hallazgo también tiene implicaciones para la atribución de responsabilidades: mientras que el calor es un fenómeno natural amplificado por el cambio climático, la contaminación tiene fuentes humanas concretas (tráfico, industria, calefacción) que pueden regularse.

Reacciones y próximos pasos

Los autores del estudio, que reciben financiación de la FECYT y organismos públicos, esperan que su trabajo sirva para rediseñar las políticas de salud pública. El sistema MoMo ya está integrando variables de contaminación para mejorar sus predicciones. Se espera que en los próximos meses se publiquen los resultados completos en una revista científica revisada por pares.

Puntos clave

  • El 18,7% de las muertes atribuidas al calor en España son en realidad por contaminación.
  • El estudio separa estadísticamente los efectos de temperatura y contaminantes como NO₂ y ozono.
  • Las olas de calor generan estancamiento atmosférico que acumula contaminación.
  • Reducir la contaminación podría salvar cientos de vidas durante episodios de calor extremo.
  • Las alertas sanitarias deben incluir índices de calidad del aire.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de muertes por calor se deben a contaminación?

El 18,7% de las muertes atribuidas al calor en España son causadas por la contaminación atmosférica, según un estudio del ISCIII y CIEMAT.

¿Qué contaminantes están implicados?

Principalmente NO₂, ozono troposférico y partículas PM2.5, que se acumulan durante las olas de calor por el estancamiento atmosférico.

¿Cómo afecta esto a las políticas de salud pública?

Implica que las estrategias contra el calor deben incluir medidas para reducir la contaminación, como restricciones al tráfico y alertas de calidad del aire.

Fuentes utilizadas

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