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Estrecho de Ormuz: 1.500 barcos varados amenazan con una plaga global

El cierre del estrecho durante seis meses ha acumulado bioincrustaciones en los cascos, que al zarpar podrían desatar invasiones biológicas masivas

27 de julio de 2026 · 3 min de lectura

A helicopter flies over several cargo ships in a vast ocean with a mountainous backdrop.
Foto de Veronika Andrews en Pexels

¿Qué ha ocurrido?

El estrecho de Ormuz, paso vital para el 20% del tráfico mundial de petróleo, se cerró oficialmente el 2 de marzo de 2026 (aunque extraoficialmente desde el 28 de febrero). Desde entonces, más de 1.500 buques mercantes permanecen inmovilizados en la región del Golfo, según estimaciones de un equipo de 24 investigadores internacionales publicado en la revista Biological Invasions. Este cierre, el más prolongado desde la Guerra del Golfo de 1991, ha disparado los precios del crudo un 40% en seis meses, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. Los buques, que normalmente pasan entre uno y tres días en puerto, llevan ahora 40 veces ese tiempo —más de 180 días— en aguas del Golfo, con sus cascos inmóviles y acumulando una biomasa invasora sin precedentes.

El problema biológico

Cuando un barco permanece quieto más de 10 días, la bioincrustación —algas, mejillones, larvas y otros organismos— se adhiere al casco de forma acelerada. La Organización Marítima Internacional (OMI) recomienda acciones correctivas si la inactividad supera los 18-30 días. Estos buques llevan 40 veces ese umbral, acumulando una biomasa invasora sin precedentes. El estudio de Biological Invasions estima que cada barco puede albergar hasta 10 toneladas de organismos adheridos, lo que supone un total de 15.000 toneladas de biomasa potencialmente invasora. Para contextualizar, el mayor evento de bioinvasión documentado hasta ahora fue el del mejillón cebra en los Grandes Lagos (década de 1980), que causó daños por 5.000 millones de dólares; el actual podría superarlo en escala.

Rutas de dispersión

Al reanudar sus trayectos, los barcos transportarán estos polizones biológicos a puertos de todo el planeta. El estudio señala los primeros puertos en riesgo: Jeddah, Bombay, Colombo y Singapur al este; Alejandría, El Pireo, Algeciras y Róterdam al oeste. Las condiciones ambientales similares al origen facilitan el establecimiento de especies exóticas, que pueden desplazar fauna nativa, actuar como reservorios de patógenos y causar epidemias. Un precedente alarmante es el del cangrejo verde europeo (Carcinus maenas), que tras adherirse a cascos de barcos en el siglo XIX, invadió costas de Norteamérica y Australia, alterando ecosistemas enteros. El riesgo actual es mayor: los buques llevan más tiempo acumulando organismos y las rutas abarcan puertos de alta conectividad global.

Impacto económico y logístico

Mientras tanto, algunos estados buscan rutas alternativas, como el bypass por el desierto de los Emiratos Árabes Unidos, un oleoducto faraónico que desvía hasta 1,5 millones de barriles diarios. El gobierno español aplicó medidas para mitigar la subida de combustibles, como la rebaja del IVA al 10%, pero las está retirando progresivamente desde junio, según Xataka. La reapertura del estrecho no solo aliviará la presión energética, sino que desencadenará una crisis ecológica global. El coste de limpiar los 1.500 buques se estima en 300 millones de dólares (unos 200.000 dólares por barco), según cálculos de la OMI, pero si no se actúa, los daños a la pesca, el turismo y la infraestructura portuaria podrían ascender a decenas de miles de millones.

“Cuando zarpen, esos barcos van a esparcir una plaga por todo el planeta”, advierten los investigadores.

Qué deben saber los lectores

El riesgo no es especulativo: la bioinvasión es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad, según la IPBES (Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad). Las autoridades portuarias y la OMI deben activar protocolos de limpieza de cascos antes de que los buques reanuden sus rutas. De lo contrario, el coste ecológico y sanitario podría superar al económico del cierre. El estudio recomienda inspecciones obligatorias en puertos clave y el uso de sistemas de limpieza in situ, como robots submarinos o duchas de agua a presión. La ventana de oportunidad es estrecha: si los barcos zarpan sin tratamiento, la dispersión de especies invasoras será prácticamente imparable.

Puntos clave

  • Más de 1.500 buques llevan seis meses varados en el estrecho de Ormuz desde su cierre en marzo de 2026.
  • La inmovilidad prolongada ha provocado bioincrustación masiva en los cascos, superando los umbrales de riesgo de la OMI.
  • Al zarpar, los barcos dispersarán especies invasoras a puertos como Algeciras, Róterdam, Singapur y Bombay.
  • Las especies exóticas pueden desplazar fauna nativa, actuar como vectores de patógenos y causar epidemias.
  • Se necesitan protocolos urgentes de limpieza de cascos antes de la reapertura para mitigar el impacto ecológico.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es grave la bioincrustación en estos barcos?

Porque al estar varados seis meses, los cascos acumulan una cantidad anormal de organismos adheridos. Cuando los barcos naveguen a otros puertos, estos organismos pueden establecerse como especies invasoras, dañando ecosistemas y actuando como vectores de enfermedades.

¿Qué puertos están en mayor riesgo?

Según el estudio, los puertos más amenazados son Jeddah, Bombay, Colombo, Singapur, Alejandría, El Pireo, Algeciras y Róterdam, por sus condiciones ambientales similares al Golfo.

¿Hay alguna solución para evitar la plaga?

Sí, la OMI recomienda limpiar los cascos antes de que los barcos reanuden sus rutas, pero hasta ahora no se ha implementado un protocolo obligatorio para los 1.500 buques varados.

Fuentes utilizadas

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