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Explosión del cohete chino Zhuque-2E: 100 fragmentos amenazan la ISS y Starlink

La etapa superior del lanzador privado LandSpace se desintegró en órbita baja, generando decenas de escombros que ponen en riesgo satélites activos y la Estación Espacial Internacional.

21 de junio de 2026 · 4 min de lectura

A satellite with solar panels against a black background
Foto de Smithsonian en Unsplash

¿Qué ha ocurrido?

El 9 de junio de 2025, la etapa superior del cohete chino Zhuque-2E, fabricado por la empresa privada LandSpace, explotó en órbita terrestre baja tras haber colocado dos satélites. Según informó la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el evento generó entre 100 y 150 fragmentos de escombros, según estimaciones de Darren McKnight, investigador técnico senior de LeoLabs (citado por Ars Technica). La explosión se produjo a una altitud de aproximadamente 500 km, peligrosamente cercana a la Estación Espacial Internacional (ISS), que orbita a unos 420 km, y a la constelación Starlink de SpaceX, cuyos satélites operan entre 340 y 550 km. La etapa superior, de 8 metros de longitud y 3,35 metros de diámetro, se fragmentó violentamente, probablemente debido a la presencia de combustible residual o baterías no pasivadas, según analistas. Este incidente no es un hecho aislado: China ha sido responsable de tres de los cuatro peores episodios de basura espacial del siglo XXI, según Xataka, incluyendo la destrucción del satélite meteorológico Fengyun-1C en 2007 mediante un misil antisatélite (que generó más de 3.000 fragmentos) y la explosión de la etapa superior de un cohete Long March 5B en 2021 (que creó una nube de escombros que obligó a la ISS a realizar maniobras evasivas).

¿Por qué es importante?

Este incidente subraya la falta de medidas de pasivación por parte de los operadores chinos. La pasivación, que implica vaciar tanques de combustible, descargar baterías y liberar presión residual, es una práctica estándar recomendada por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) para evitar explosiones en órbita. Sin embargo, LandSpace, al igual que otros operadores chinos, no reutiliza sus lanzadores, a diferencia de SpaceX, que recupera sus cohetes y minimiza los desechos. La explosión del Zhuque-2E se suma a una lista creciente de incidentes: según la ESA, en 2024 se registraron más de 30 fragmentaciones en órbita, la mayoría de etapas superiores rusas y chinas. El impacto inmediato es el aumento del riesgo de colisiones para satélites activos, incluidos los de comunicaciones, meteorología y navegación. A largo plazo, cada fragmentación incrementa la probabilidad del síndrome de Kessler, un escenario en el que la densidad de escombros es tan alta que las colisiones en cascada inutilizan órbitas enteras. La comunidad internacional, a través de la ONU y el Comité de las Naciones Unidas para el Uso Pacífico del Espacio Ultraterrestre (COPUOS), ha instado a adoptar normas vinculantes, pero China no ha firmado acuerdos como el Space Debris Mitigation Guidelines de la NASA o el European Code of Conduct for Space Debris Mitigation. Además, el incidente ocurre en un contexto de creciente competencia espacial: mientras SpaceX lanza miles de satélites Starlink, China planea su propia megaconstelación, Qianfan (también conocida como Thousand Sails), que podría añadir miles de satélites en órbitas similares, exacerbando el problema si no se implementan medidas de mitigación.

Consecuencias inmediatas y futuras

Los fragmentos viajan a velocidades de hasta 7 km/s, capaces de destruir satélites activos o perforar la ISS. La constelación Starlink, con más de 7.000 satélites en órbita, es especialmente vulnerable: según datos de SpaceX, sus satélites realizan maniobras evasivas miles de veces al año para evitar escombros. En 2024, Starlink ejecutó más de 25.000 maniobras, un 50% más que en 2023. La explosión del Zhuque-2E podría obligar a realizar decenas de maniobras adicionales, consumiendo combustible y acortando la vida útil de los satélites. A mediano plazo, el riesgo de colisiones se concentra en las órbitas entre 400 y 600 km, donde se encuentran la ISS, la estación espacial china Tiangong, y la mayoría de los satélites de observación y comunicaciones. Si no se toman medidas, el síndrome de Kessler podría volverse irreversible en las próximas décadas, como advirtió el científico Donald Kessler en 1978. Empresas como LeoLabs y la ESA monitorean constantemente los escombros, pero la capacidad de rastreo es limitada: objetos menores de 10 cm son difíciles de detectar, y se estima que hay más de 100 millones de fragmentos de 1 mm o menos. La comunidad internacional ha propuesto iniciativas como la eliminación activa de escombros (ADR), con misiones como ClearSpace-1 de la ESA, programada para 2026, o el programa Astroscale, pero estas tecnologías aún son experimentales y costosas. Mientras tanto, China no ha adoptado prácticas estandarizadas de mitigación, lo que genera tensiones diplomáticas: en 2021, la NASA criticó públicamente a China por la explosión de un Long March 5B, y este nuevo incidente podría endurecer las posturas en foros internacionales.

"China es responsable de 3 de los 4 peores episodios de basura espacial del siglo XXI" — Xataka

¿Qué deben saber los lectores?

La basura espacial es un problema creciente que afecta a todos: comunicaciones, meteorología, GPS y exploración espacial. Empresas como SpaceX, OneWeb y operadores de satélites gubernamentales deben maniobrar constantemente para evitar escombros. El incidente del Zhuque-2E subraya la urgencia de acuerdos internacionales y tecnologías de limpieza orbital. Para los lectores, esto significa que servicios como internet satelital, pronósticos del tiempo y navegación GPS podrían verse interrumpidos si una colisión mayor daña satélites clave. Además, el costo de las misiones espaciales aumenta debido a las primas de seguro y la necesidad de blindaje adicional. A nivel regulatorio, la falta de normas vinculantes permite que países como China sigan generando escombros sin consecuencias. Sin embargo, hay esperanza: iniciativas como la Ley de Basura Espacial de la ESA y la reciente propuesta de la FCC de exigir planes de mitigación para satélites podrían sentar precedentes. La cooperación internacional, como el Inter-Agency Space Debris Coordination Committee (IADC), es crucial para estandarizar prácticas. En última instancia, la explosión del Zhuque-2E es un recordatorio de que el espacio no es un vertedero: cada fragmento cuenta, y el costo de la inacción podría ser la pérdida de acceso a órbitas vitales para la humanidad.

Puntos clave

  • La etapa superior del cohete chino Zhuque-2E explotó el 9 de junio de 2025, liberando entre 100 y 150 escombros.
  • El incidente ocurrió cerca de la ISS y la constelación Starlink, aumentando el riesgo de colisiones.
  • China es responsable de tres de los cuatro peores episodios de basura espacial del siglo XXI.
  • La falta de pasivación y reutilización de cohetes agrava el problema de la basura espacial.
  • Se necesitan acuerdos internacionales vinculantes para mitigar los desechos orbitales.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el cohete Zhuque-2E?

Es un cohete chino de la empresa privada LandSpace, diseñado para lanzar satélites a órbita baja. Su etapa superior explotó tras completar su misión.

¿Cuántos fragmentos generó la explosión?

Entre 100 y 150 fragmentos, según estimaciones de LeoLabs.

¿Qué satélites están en riesgo?

La Estación Espacial Internacional y los satélites de la constelación Starlink de SpaceX.

¿Por qué China tiene un mal historial en basura espacial?

Porque no aplica medidas de pasivación (como quemado controlado) y no reutiliza sus cohetes, dejando etapas superiores en órbita que pueden explotar.

¿Qué es el síndrome de Kessler?

Es un escenario en el que la densidad de basura espacial es tan alta que las colisiones en cadena hacen inutilizable una órbita.

Fuentes utilizadas

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