IA y riqueza: ¿quién se queda con el botín?
Trump pide a las empresas de IA que devuelvan parte de sus ganancias al público, mientras la inversión no logra impulsar la economía y las startups pierden dinero.
19 de junio de 2026 · 3 min de lectura
¿Qué ha ocurrido?
El 10 de junio de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró ante periodistas en el Despacho Oval que espera que las empresas de inteligencia artificial 'devuelvan algo al público', según reportó Reuters. Trump afirmó que se reunirá con los 12 o 15 ejecutivos más importantes del sector para discutir cómo repartir la riqueza generada por la IA, y que cree que accederán porque ello haría 'muy popular' a la industria. Esta declaración se produce en un contexto de escepticismo sobre la rentabilidad real de la IA. De acuerdo con un análisis de Xataka, la inversión en centros de datos no está contribuyendo al crecimiento económico de EE.UU., y aunque algunas empresas ya generan ingresos, aún no se ha desarrollado una metodología confiable para medir su producción. Además, OpenAI reportó pérdidas de 38.500 millones de dólares en 2025, casi ocho veces más que el año anterior, lo que pone en duda la sostenibilidad del modelo de negocio actual. Este dato refleja que, pese a la fiebre inversora, la monetización de la IA sigue siendo esquiva. La situación recuerda a la burbuja de las puntocom, donde empresas como Pets.com quemaron capital sin generar beneficios sostenibles. Sin embargo, a diferencia de entonces, la escala de inversión es mucho mayor: según datos de PitchBook, en 2025 se invirtieron más de 150.000 millones de dólares en startups de IA a nivel global, una cifra récord.
¿Por qué es importante?
La pregunta sobre quién se queda con la riqueza de la IA es crucial porque determina si esta tecnología ampliará la desigualdad o se convertirá en un motor de prosperidad compartida. Históricamente, revoluciones tecnológicas como la industrial o la digital han concentrado el valor en manos de unos pocos, y la IA parece seguir el mismo patrón. Sin embargo, la intervención política de Trump, inusual en un presidente republicano tradicionalmente proempresarial, indica que el tema ha escalado al debate público. Además, la falta de correlación entre la inversión y el crecimiento económico sugiere que podríamos estar ante una burbuja especulativa. Según un estudio del Banco de la Reserva Federal de San Luis, el PIB de EE.UU. creció solo un 1,8% en 2025, mientras la inversión en IA aumentó un 40%. Esto contrasta con el auge de internet en los años 90, donde la inversión en TIC sí se correlacionó con aumentos de productividad. Si la IA no logra generar retornos tangibles, el desplome podría ser devastador para los inversores y la economía global. Un informe de McKinsey estima que la IA podría aportar hasta 13 billones de dólares al PIB mundial para 2030, pero estas proyecciones son inciertas y dependen de una adopción generalizada que aún no se ha producido.
Consecuencias y perspectivas
Si las empresas acceden a repartir parte de sus ganancias, podrían implementarse mecanismos como dividendos universales, reinversión en infraestructura pública o programas de recapacitación laboral. Sin embargo, es probable que la resistencia sea fuerte, dado que las empresas priorizan la rentabilidad para sus accionistas. Por otro lado, si la burbuja estalla, podríamos ver una ola de quiebras y despidos masivos, similar a lo ocurrido con el colapso de las puntocom. En aquel entonces, el índice NASDAQ cayó un 78% desde su pico en 2000 hasta 2002, y empresas como WorldCom y Enron quebraron. Hoy, gigantes como OpenAI, Anthropic y otras startups de IA queman efectivo a un ritmo alarmante. Según Crunchbase, en 2025 las startups de IA consumieron 80.000 millones de dólares en efectivo, mientras que los ingresos combinados apenas alcanzaron los 20.000 millones. Para los lectores, es clave entender que la IA aún está en una fase experimental y que las promesas de riqueza deben tomarse con cautela. La incertidumbre es alta, y tanto inversores como trabajadores deben prepararse para escenarios diversos. Una posible consecuencia es que los gobiernos intervengan para regular el reparto de beneficios, como ya se ha visto en la Unión Europea con la Ley de IA. En EE.UU., la postura de Trump podría ser un primer paso hacia una política de redistribución tecnológica, aunque su historial proempresarial sugiere que cualquier medida será moderada. En última instancia, el futuro de la riqueza de la IA dependerá de si la tecnología logra superar su fase experimental y generar valor real para la economía.
Puntos clave
- Trump pide a las empresas de IA que devuelvan parte de su riqueza al público, según Reuters.
- La inversión en centros de datos no está contribuyendo al crecimiento económico de EE.UU.
- OpenAI perdió 38.500 millones de dólares en 2025, casi ocho veces más que en 2024.
- El debate sobre la distribución de la riqueza de la IA se intensifica a nivel político.
- La falta de métricas confiables para medir la producción de IA genera incertidumbre.
Preguntas frecuentes
¿Qué dijo exactamente Donald Trump sobre la IA?
Trump declaró que espera que las empresas de IA 'devuelvan algo al público' y que se reunirá con ejecutivos para discutirlo, según Reuters.
¿Por qué la inversión en IA no está impulsando la economía?
Según Xataka, la inversión en centros de datos no se ha traducido en crecimiento económico medible, y aún no existen métricas fiables para calcular la producción de la IA.
¿Cuánto dinero perdió OpenAI en 2025?
OpenAI reportó pérdidas de 38.500 millones de dólares en 2025, casi ocho veces más que el año anterior, según Xataka.
Fuentes utilizadas
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