ONU exige transparencia ambiental a empresas de IA
El secretario general António Guterres pide a las tecnológicas revelar el impacto climático de sus modelos, desde el consumo de agua hasta la huella de carbono.
23 de junio de 2026 · 4 min de lectura
¿Qué ha ocurrido?
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su secretario general António Guterres, ha emitido un llamado público para que las empresas de inteligencia artificial revelen de forma transparente el impacto ambiental de sus operaciones. En concreto, se exige que informen sobre el consumo de carbono, agua y tierra asociado al entrenamiento y despliegue de sus modelos, así como el de sus centros de datos y cadenas de suministro. La petición fue amplificada esta semana por Guterres, quien instó a las compañías a dejar de tratar la factura ambiental como un problema ajeno. Según el comunicado de la ONU, la falta de transparencia actual impide que gobiernos, inversores y consumidores tomen decisiones informadas sobre el verdadero costo ecológico de la IA.
¿Por qué es importante?
El sector de la IA es uno de los que más rápido crece en consumo energético. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos podrían duplicar su demanda eléctrica para 2026, alcanzando los 1.000 TWh anuales, equivalentes al consumo de Japón. Además, el agua utilizada para refrigeración en estos centros compite con comunidades locales en regiones con estrés hídrico. Hasta ahora, la mayoría de las empresas no divulgan estas métricas, lo que dificulta la rendición de cuentas y la fijación de políticas regulatorias. Un estudio de la Universidad de California, Riverside, estima que el entrenamiento de un modelo grande como GPT-3 consumió 1.287 MWh de electricidad y emitió 552 toneladas de CO₂, equivalente a las emisiones de por vida de cinco automóviles promedio. La AIE también señala que los centros de datos ya representan entre el 1% y el 2% del consumo global de electricidad, y se espera que esta cifra se dispare con la adopción masiva de IA generativa.
Consecuencias y reacciones
El llamado de la ONU no tiene carácter vinculante, pero aumenta la presión sobre gigantes como Google, Microsoft, OpenAI y Meta. Algunas ya han comenzado a publicar informes de sostenibilidad, pero la falta de estándares comunes hace que los datos no sean comparables. Por ejemplo, Microsoft reportó un aumento del 30% en sus emisiones de carbono entre 2020 y 2023, atribuido en gran parte a la expansión de sus centros de datos para IA. Google, por su parte, ha visto incrementar sus emisiones en un 48% desde 2019. Expertos en sostenibilidad tecnológica consideran que esta iniciativa podría acelerar la adopción de métricas obligatorias, similares a las que ya existen en la Unión Europea con la Directiva de Información Corporativa en Sostenibilidad (CSRD). La CSRD, en vigor desde 2024, exige a las empresas reportar su impacto ambiental, social y de gobernanza, pero aún no cubre específicamente el consumo de agua y tierra asociado a la IA. Organizaciones como Greenpeace han aplaudido la medida, aunque critican que la ONU no haya propuesto sanciones concretas. Por otro lado, la Asociación de la Industria de la IA (AIIA) ha expresado su disposición a colaborar, pero advierte que la publicación de datos detallados podría revelar secretos comerciales.
Qué deben saber los lectores
Los usuarios y empresas que utilizan servicios de IA deben ser conscientes de que cada consulta a un modelo como GPT-4 o Gemini tiene un coste ambiental medible. Por ejemplo, según un análisis de la startup Hugging Face, una sola consulta a GPT-4 puede consumir aproximadamente 0,4 kWh de energía, suficiente para cargar un teléfono inteligente durante un mes. A escala global, se estima que las consultas diarias a modelos de IA generativa podrían requerir la energía de una pequeña central nuclear para 2027. La transparencia exigida por la ONU permitiría a los consumidores tomar decisiones informadas y a los reguladores diseñar incentivos para la eficiencia energética. Además, podría impulsar la adopción de fuentes de energía renovable en los centros de datos. Empresas como Google ya se han comprometido a operar con energía libre de carbono las 24 horas del día para 2030, mientras que Microsoft planea ser carbono negativo para 2030. Sin embargo, sin métricas estandarizadas, es difícil verificar estos compromisos.
Contexto histórico
No es la primera vez que la ONU interviene en temas tecnológicos. En 2021, el organismo ya había advertido sobre la brecha digital y los riesgos de la IA para los derechos humanos. Sin embargo, esta es la primera vez que se centra específicamente en el impacto ambiental, reflejando la creciente preocupación por el cambio climático. La iniciativa se enmarca en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente el ODS 13 (Acción por el Clima) y el ODS 12 (Producción y Consumo Responsables). Además, la ONU ha establecido el Grupo Asesor de Alto Nivel sobre Inteligencia Artificial, que en su informe de 2023 recomendó la creación de un panel intergubernamental sobre IA similar al IPCC. Este llamado a la transparencia ambiental podría ser el primer paso hacia un marco regulatorio global. Comparativamente, la presión sobre la industria tecnológica recuerda a los esfuerzos de la ONU en la década de 1990 para que las empresas tabacaleras revelaran los riesgos para la salud de sus productos, o más recientemente, las exigencias de transparencia sobre el uso de datos personales tras el escándalo de Cambridge Analytica.
En resumen, el llamado de la ONU marca un hito en la gobernanza de la IA, al poner el foco en su huella ecológica. Si bien carece de fuerza legal, sienta las bases para futuras regulaciones y aumenta la responsabilidad de las empresas tecnológicas. El desafío ahora es traducir esta presión en estándares concretos y verificables que permitan medir y reducir el impacto ambiental de una industria que crece exponencialmente.
Puntos clave
- La ONU exige transparencia ambiental a las empresas de IA, incluyendo carbono, agua y uso del suelo.
- El consumo energético de los centros de datos podría duplicarse para 2026, amenazando los objetivos climáticos.
- Actualmente no hay estándares comunes para medir el impacto ambiental de la IA.
- La presión de la ONU podría acelerar regulaciones como la CSRD europea.
- Cada consulta a un modelo de IA tiene un coste ambiental medible que los usuarios deben conocer.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha pedido exactamente la ONU a las empresas de IA?
La ONU, a través del secretario general António Guterres, ha instado a las empresas de inteligencia artificial a divulgar de forma transparente el consumo de carbono, agua y tierra de sus sistemas, centros de datos y cadenas de suministro.
¿Por qué es importante la transparencia ambiental en la IA?
Porque el sector de la IA consume enormes cantidades de energía y agua, y su crecimiento podría duplicar la demanda eléctrica de los centros de datos para 2026, lo que impacta directamente en el cambio climático y la disponibilidad de recursos hídricos.
¿Qué consecuencias podría tener esta iniciativa?
Aunque no es vinculante, aumenta la presión sobre las empresas y podría acelerar la adopción de métricas obligatorias similares a las de la UE, fomentando una mayor eficiencia y sostenibilidad en el sector.
Fuentes utilizadas
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