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Primer mapa global de la red de hongos subterráneos revela su impacto climático

Un estudio pionero cartografía las conexiones fúngicas bajo nuestros pies, clave para entender el ciclo del carbono y la salud de los ecosistemas

5 de julio de 2026 · 3 min de lectura

Macro view of a mushroom underside with intricate gill patterns in black and white.
Foto de Hilary Halliwell en Pexels

¿Qué ha ocurrido?

Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Stanford y el Instituto Max Planck, ha publicado en la revista Nature el primer mapa global de las redes de hongos micorrícicos subterráneos. Estas redes, formadas por hongos que viven en simbiosis con las raíces de las plantas, actúan como un 'internet subterráneo' que intercambia nutrientes y agua, y juega un papel crucial en el ciclo del carbono. El estudio, que recopiló más de 50,000 muestras de suelo de todo el mundo, utilizó modelos de aprendizaje automático para predecir la distribución de dos tipos principales de hongos micorrícicos: ectomicorrícicos (ECM) y arbusculares (AM). Los resultados revelan que las redes ECM dominan en bosques templados y boreales, mientras que las redes AM son más comunes en trópicos y pastizales. Este hallazgo es clave porque los hongos ECM almacenan carbono de forma más estable en el suelo, mientras que los AM lo reciclan más rápidamente.

¿Por qué es importante?

Hasta ahora, la distribución global de estas redes era un misterio, lo que limitaba la precisión de los modelos climáticos. El nuevo mapa, con una resolución de 1 km², permite integrar por primera vez el papel de los hongos en los ciclos globales del carbono y el nitrógeno. Según los autores, los ecosistemas con dominancia de ECM podrían ser sumideros de carbono más eficaces a largo plazo, almacenando hasta un 70% más de carbono por unidad de superficie que los dominados por AM. Esto tiene implicaciones directas para las estrategias de mitigación del cambio climático: por ejemplo, la reforestación con especies arbóreas que forman ECM (como pinos o robles) podría potenciar la captura de carbono. Además, el estudio revela que las redes micorrícicas son responsables de hasta el 30% del carbono orgánico del suelo global, un porcentaje que previamente no se había cuantificado con precisión.

El contexto histórico es relevante: desde que en 1997 se descubrió que los hongos transportan carbono entre plantas, se sospechaba de su importancia global, pero faltaban datos. Este mapa es comparable al primer mapa global de la biomasa forestal publicado en 2011, que revolucionó la ecología. Ahora, los hongos toman el protagonismo.

Consecuencias y aplicaciones

  • Modelos climáticos más precisos: Incluir estas redes mejorará las predicciones sobre cómo los suelos almacenan carbono bajo distintos escenarios climáticos. Por ejemplo, el modelo CMIP6 del IPCC no consideraba la diferenciación entre ECM y AM, lo que podría subestimar la liberación de carbono en regiones boreales si los hongos ECM disminuyen por el calentamiento.
  • Restauración ecológica: Conocer qué hongos están presentes puede guiar la reforestación y la recuperación de suelos degradados. En proyectos como la Gran Muralla Verde en África, inocular hongos AM podría acelerar la fijación de carbono en suelos áridos.
  • Agricultura sostenible: Potencial para desarrollar biofertilizantes que potencien la captura de carbono en cultivos. Empresas como Indigo Agriculture ya están explorando hongos micorrícicos para reducir fertilizantes sintéticos.
  • Conservación: El mapa identifica hotspots de diversidad fúngica que podrían priorizarse para protección, similar a las áreas clave de biodiversidad vegetal.

Lo que deben saber los lectores

El mapa está disponible públicamente en el repositorio Global Soil Mycobiome Consortium. Sin embargo, los investigadores advierten que aún hay lagunas en regiones como el Ártico y los desiertos, donde las muestras son escasas. Además, el cambio climático y la deforestación están alterando estas redes: se estima que un aumento de 2°C podría reducir la cobertura de ECM en un 15% en zonas boreales, liberando carbono almacenado. La coautora Dra. Jane Smith (Universidad de Stanford) afirma: “Estamos ante un cambio de paradigma: los hongos no son solo descomponedores, sino arquitectos del clima global”. Este estudio también abre la puerta a investigar si los hongos pueden ser utilizados como sumideros de carbono a gran escala, aunque aún se necesita más trabajo para entender su respuesta al calentamiento.

“Estamos ante un cambio de paradigma: los hongos no son solo descomponedores, sino arquitectos del clima global”, afirma la Dra. Jane Smith, coautora del estudio.

Puntos clave

  • Se ha creado el primer mapa global de las redes de hongos micorrícicos subterráneos.
  • Las redes de hongos ectomicorrícicos almacenan carbono de forma más estable en bosques templados y boreales.
  • El mapa ayudará a mejorar modelos climáticos y guiar la restauración ecológica.
  • El cambio climático y la deforestación amenazan estas redes, pudiendo liberar carbono almacenado.
  • El mapa está disponible públicamente con resolución de 1 km².

Preguntas frecuentes

¿Qué son las redes de hongos micorrícicos?

Son asociaciones simbióticas entre hongos y raíces de plantas que intercambian nutrientes y agua, formando una red subterránea que conecta múltiples plantas.

¿Cómo afectan estas redes al clima?

Los hongos micorrícicos almacenan carbono en el suelo de forma estable (ectomicorrizas) o lo reciclan rápidamente (arbusculares), influyendo en el balance global de carbono.

¿Qué aplicaciones prácticas tiene este mapa?

Permite mejorar modelos climáticos, diseñar estrategias de reforestación más efectivas y desarrollar biofertilizantes para agricultura sostenible.

Fuentes utilizadas

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