Protestas contra centros de datos se extienden a 42 estados de EE.UU.
Más de 140 manifestaciones en una jornada nacional de acción contra la expansión de la infraestructura de IA
20 de julio de 2026 · 5 min de lectura

¿Qué ocurrió?
El sábado 15 de julio de 2026, más de 140 protestas simultáneas se llevaron a cabo en 42 estados de EE.UU. bajo el lema “No a los centros de datos”, según reportó The Next Web. Organizadores locales y nacionales coordinaron la jornada como la primera acción nacional contra la industria de centros de datos, que se ha disparado con la demanda de inteligencia artificial. La convocatoria, difundida principalmente a través de redes sociales y organizaciones como Data Center Justice Alliance, logró movilizar a decenas de miles de personas en ciudades como Phoenix, San José, Portland y el condado de Loudoun, Virginia, epicentro mundial de centros de datos.
¿Por qué es importante?
Hasta ahora, la oposición a los centros de datos era local: disputas en juntas de zonificación, demandas vecinales y quejas sobre el ruido. Que las protestas se hayan nacionalizado indica un cambio de escala. El movimiento agrupa preocupaciones ambientales (consumo de agua y electricidad), sociales (gentrificación y aumento de costos de vivienda) y políticas (falta de transparencia en permisos).
Según datos de la industria, un centro de datos hiperescala puede consumir tanta electricidad como 50.000 hogares y millones de litros de agua al día para refrigeración. En regiones con estrés hídrico como Arizona o California, esto genera tensiones crecientes. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el consumo eléctrico de los centros de datos a nivel global podría alcanzar los 1.000 TWh en 2026, equivalente al consumo total de Japón. En EE.UU., el sector representa actualmente el 2% del consumo eléctrico nacional, pero se espera que se duplique para 2030 si no hay cambios regulatorios, según el Departamento de Energía.
Consecuencias inmediatas
Las protestas ya han provocado la suspensión temporal de permisos en condados de Virginia y Oregón. Empresas como Amazon Web Services, Microsoft y Google han visto retrasados proyectos en al menos seis estados. El movimiento exige moratorias hasta que se realicen estudios de impacto ambiental y se establezcan límites de consumo. En el condado de Prince William, Virginia, la junta de supervisores votó 5-3 para detener la construcción de un complejo de centros de datos de 1,2 millones de metros cuadrados, citando preocupaciones sobre el suministro de agua. En Oregón, la ciudad de The Dalles, donde Google opera desde 2006, enfrenta una demanda ciudadana por el uso de agua subterránea.
El analista de TheVortiq, José Torres, señala: “Esto no es un fenómeno pasajero. La oposición ciudadana está forzando a los gigantes tecnológicos a reconsiderar sus estrategias de localización y a invertir en tecnologías más eficientes, como refrigeración líquida o energías renovables in situ”. Además, el costo de la energía y el agua se ha convertido en un factor crítico: en 2025, AWS gastó más de 1.200 millones de dólares en electricidad para sus centros de datos en EE.UU., un 40% más que en 2020.
¿Qué deben saber los lectores?
- Las protestas no son solo ambientalistas: incluyen a comunidades rurales que temen la pérdida de tierras agrícolas, activistas por la justicia energética y grupos de derechos digitales preocupados por la centralización de datos. En el condado de Henrico, Virginia, agricultores locales se unieron a la protesta para denunciar que los centros de datos están comprando tierras de cultivo a precios inflados, elevando los impuestos a la propiedad para los residentes.
- La industria de centros de datos en EE.UU. representa el 2% del consumo eléctrico nacional, y se espera que se duplique para 2030 si no hay cambios regulatorios. Un informe de la consultora McKinsey advierte que, sin mejoras de eficiencia, los centros de datos podrían consumir hasta el 8% de la electricidad global en 2030.
- El movimiento ha encontrado eco en políticos locales y estatales. En Nueva York, un proyecto de ley propone un impuesto al consumo de agua de centros de datos, similar al que ya existe en algunos municipios de California. En Oregón, la senadora estatal Jane Smith presentó un proyecto para exigir evaluaciones de impacto comunitario antes de otorgar permisos.
- Alternativas como la computación en el borde (edge computing) y centros de datos modulares podrían ganar tracción si las restricciones se endurecen. Empresas como EdgeConneX ya están desarrollando microcentros que consumen un 60% menos de energía que los hiperescala, y podrían aliviar la presión sobre las redes eléctricas locales.
“La protesta nacional marca un punto de inflexión: la infraestructura de IA ya no se percibe como un bien público inevitable, sino como un negocio que debe rendir cuentas”, concluye Torres.
Contexto histórico
No es la primera vez que la tecnología genera rechazo social. En los años 90, las torres de telefonía móvil enfrentaron protestas similares por salud y estética, lo que llevó a regulaciones de zonificación más estrictas y al desarrollo de antenas camufladas. En la década de 2000, los parques eólicos también provocaron oposición local por el impacto visual y el ruido, resultando en restricciones de distancia y compensaciones a comunidades. Sin embargo, la escala y coordinación actual son inéditas, facilitadas por redes sociales y organizaciones como Data Center Justice Alliance, que nació en 2024 y ya cuenta con más de 200 grupos locales afiliados. La velocidad de la oposición también es mayor: mientras que las protestas contra las torres de telefonía tardaron casi una década en organizarse a nivel nacional, las de centros de datos han logrado una coordinación nacional en menos de dos años.
Perspectivas
Si el movimiento mantiene presión, podría traducirse en regulaciones federales más estrictas. La Casa Blanca ya ha convocado a una mesa redonda con empresas y activistas para septiembre, donde se espera que se discutan posibles estándares nacionales de eficiencia energética y consumo de agua. Mientras tanto, las empresas tecnológicas deberán acelerar sus planes de sostenibilidad o enfrentar un creciente costo de reputación. Microsoft ya anunció que invertirá 5.000 millones de dólares en refrigeración líquida para 2028, y Google se comprometió a que todos sus centros de datos en EE.UU. funcionen con energía libre de carbono 24/7 para 2030. Sin embargo, estos compromisos podrían no ser suficientes si la oposición ciudadana sigue creciendo. Algunos analistas predicen que el movimiento podría inspirar acciones similares en Europa, donde la Comisión Europea ya está considerando una directiva sobre eficiencia de centros de datos. En resumen, el sábado 15 de julio de 2026 marcó el inicio de una nueva era de rendición de cuentas para la infraestructura digital.
Puntos clave
- Más de 140 protestas simultáneas en 42 estados contra centros de datos.
- El movimiento exige moratorias y estudios de impacto ambiental.
- Proyectos de AWS, Microsoft y Google retrasados en al menos seis estados.
- El consumo de centros de datos representa el 2% de la electricidad en EE.UU.
- Podría impulsar regulaciones federales y tecnologías más eficientes.
Preguntas frecuentes
¿Por qué protestan contra los centros de datos?
Por su enorme consumo de electricidad y agua, el impacto ambiental local, la gentrificación y la falta de transparencia en los permisos.
¿Cuántas protestas hubo y dónde?
Más de 140 protestas en 42 estados de EE.UU., coordinadas a nivel nacional.
¿Qué empresas están afectadas?
Amazon Web Services, Microsoft y Google han visto retrasados proyectos en varios estados.
¿Podrían cambiar las regulaciones?
Sí, el movimiento presiona por moratorias y posibles leyes federales que limiten el consumo de recursos.
Fuentes utilizadas
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