Solo el 16% de los estadounidenses cree que la IA impactará positivamente en la sociedad
A pesar de que la mitad de la población ya usa chatbots de IA, el escepticismo persiste y la confianza se resquebraja, según una encuesta de Pew Research.
18 de junio de 2026 · 4 min de lectura
¿Qué ha ocurrido?
Según una encuesta de Pew Research publicada en abril de 2025, solo el 16% de los estadounidenses cree que la inteligencia artificial tendrá un impacto principalmente positivo en la sociedad. Esta cifra contrasta con el aumento en el uso de chatbots de IA: el 50% de los adultos estadounidenses reporta haber utilizado al menos una vez un chatbot como ChatGPT, frente al 33% registrado en el verano de 2024. La encuesta, realizada entre el 3 y el 9 de febrero de 2025 con una muestra de 2.003 adultos, muestra que el 39% de los encuestados opina que el impacto de la IA será más negativo que positivo, mientras que el 44% cree que será igualmente positivo y negativo. Este escepticismo no es nuevo: ya en 2022, una encuesta de Pew indicaba que solo el 37% de los estadounidenses se sentía más entusiasmado que preocupado por la IA, y la tendencia se ha ido agravando conforme la tecnología se ha vuelto más ubicua. La rápida adopción de chatbots contrasta con la cautela del público, lo que sugiere que los usuarios interactúan con la IA por conveniencia, pero sin una confianza plena en sus beneficios sociales.
¿Por qué es importante?
Esta discrepancia entre el uso creciente y la percepción negativa revela una brecha de confianza que podría frenar la adopción empresarial y gubernamental de la IA. A pesar de que la tecnología se integra en la vida cotidiana —desde asistentes virtuales hasta herramientas de productividad—, la ciudadanía mantiene un escepticismo profundo. Esto tiene implicaciones para las empresas tecnológicas, que necesitan abordar preocupaciones sobre privacidad, desinformación y desplazamiento laboral. Por ejemplo, según un informe de McKinsey de 2024, las empresas que implementan IA generativa reportan un aumento de productividad del 15-20%, pero la resistencia de los empleados puede reducir ese beneficio si no hay transparencia. Además, la opinión pública influye en la agenda regulatoria: los legisladores podrían sentirse presionados a imponer restricciones más estrictas si la desconfianza persiste. En la Unión Europea, la Ley de IA ya clasifica ciertos usos como de alto riesgo, y en Estados Unidos, la orden ejecutiva de 2023 sobre IA insta a las agencias a desarrollar estándares de seguridad. La brecha de confianza podría acelerar estas regulaciones, afectando la velocidad de innovación.
Consecuencias y contexto
El estudio de Pew se suma a otras investigaciones que muestran una tendencia similar. Por ejemplo, una encuesta de Gallup de 2024 indicó que el 75% de los estadounidenses cree que la IA eliminará más empleos de los que creará. Este temor se refleja en el mercado laboral: según el Foro Económico Mundial, se espera que la IA desplace 85 millones de empleos para 2025, pero también cree 97 millones nuevos, aunque requieren recapacitación. El escepticismo no es uniforme: los jóvenes (18-29 años) y los hombres tienden a ser más optimistas, mientras que las mujeres y las personas mayores muestran mayor preocupación. La desconfianza podría ralentizar la implementación de IA en sectores como la salud o la educación, donde la aceptación social es clave. Por ejemplo, un estudio de Stanford de 2024 encontró que los pacientes desconfían de diagnósticos realizados por IA, incluso cuando la precisión es superior a la humana. Para los lectores, esto significa que, aunque la tecnología avanza, su éxito a largo plazo dependerá de la transparencia y la educación pública. Las empresas deben invertir en explicar cómo funcionan sus sistemas y en garantizar la privacidad de los datos, ya que el 81% de los estadounidenses siente que tiene poco control sobre la recopilación de sus datos (Pew, 2024).
¿Qué deben saber los lectores?
- El uso de chatbots de IA se ha duplicado en menos de un año, pero la confianza no ha seguido el mismo ritmo. Mientras que en 2023 solo el 33% había usado un chatbot, ahora es el 50%, pero la percepción positiva se ha estancado en torno al 16%.
- Las empresas deben priorizar la comunicación clara sobre cómo usan la IA y proteger los datos de los usuarios. Iniciativas como la transparencia algorítmica y las auditorías independientes pueden ayudar a reconstruir la confianza.
- La regulación de la IA probablemente se endurecerá si la opinión pública no mejora. Países como Canadá y Brasil ya están desarrollando marcos regulatorios, y la presión ciudadana podría influir en su contenido.
- Los usuarios pueden tomar medidas informándose sobre las limitaciones y riesgos de la IA, como los sesgos algorítmicos o la generación de desinformación. Por ejemplo, verificar fuentes y no compartir información sensible con chatbots reduce riesgos.
En resumen, la brecha entre adopción y confianza es un desafío crítico para el futuro de la IA. Según Gartner, para 2026, el 80% de las implementaciones de IA requerirán medidas de gobernanza para mitigar riesgos. La educación y la transparencia serán clave para cerrar esta brecha y permitir que la IA cumpla su promesa de mejorar la sociedad sin generar rechazo.
Puntos clave
- El 50% de los adultos estadounidenses usa chatbots de IA, frente al 33% en 2024.
- Solo el 16% opina que la IA tendrá un impacto positivo en la sociedad.
- El 39% cree que el impacto será negativo; el 44% lo ve mixto.
- La desconfianza es mayor entre mujeres y personas mayores.
- La brecha entre uso y percepción amenaza la adopción empresarial y regulatoria.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de estadounidenses usa chatbots de IA?
Según Pew Research, el 50% de los adultos estadounidenses ha utilizado chatbots de IA, frente al 33% en el verano de 2024.
¿Cuántos estadounidenses creen que la IA tendrá un impacto positivo?
Solo el 16% de los encuestados cree que la IA tendrá un impacto principalmente positivo en la sociedad.
¿Qué factores explican el escepticismo hacia la IA?
Las principales preocupaciones incluyen la privacidad, la desinformación, el desplazamiento laboral y la falta de transparencia en el uso de la IA.
Fuentes utilizadas
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