Taiwán y Corea del Sur: la dependencia extrema de los chips de IA que preocupa a los analistas
Con más del 80% de sus ingresos ligados a la IA, Taiwán y el 60% de Corea del Sur concentran un riesgo sistémico para la economía global.
17 de junio de 2026 · 3 min de lectura
El auge imparable de los chips de IA
En enero de 2026, Taiwán registró exportaciones récord de 65.770 millones de dólares, un aumento interanual del 69,9%, la cifra mensual más alta de su historia. Corea del Sur, por su parte, roza el 60% de sus ingresos totales provenientes de productos relacionados con la inteligencia artificial. Estas cifras, reportadas por The New York Times y citadas por WWWhat's new, reflejan una concentración económica sin precedentes en la historia moderna. Para contextualizar, en 2023 las exportaciones de semiconductores de Taiwán representaban alrededor del 40% de sus ingresos totales; en apenas tres años, esa proporción se ha duplicado. Corea del Sur, que en 2020 dependía de los chips en un 35%, ha visto cómo la IA dispara esa cifra hasta el 60%. Este crecimiento explosivo no es un pico aislado, sino la tendencia de fondo de toda una región que se ha convertido en la fábrica del mundo de la IA.
TSMC y Samsung: los gigantes detrás de la dependencia
Taiwán Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) produce más del 90% de los semiconductores más avanzados del mundo, alimentando los centros de datos de Nvidia, AMD, Apple y otras grandes tecnológicas. En Corea del Sur, Samsung y SK Hynix dominan la memoria HBM de alto ancho de banda, esencial para los aceleradores de IA. El índice Taiex de Taiwán y el Kospi surcoreano han alcanzado máximos históricos en 2026, moviéndose como proxies del gasto en IA de los hyperscalers estadounidenses. Por ejemplo, el Taiex subió un 28% en 2025 y otro 15% en el primer trimestre de 2026, correlacionado casi perfectamente con las inversiones en centros de datos de empresas como Microsoft, Amazon y Google. Según datos de SEMI, la industria global de equipos de fabricación de chips prevé ventas de 126.000 millones de dólares en 2026, con China, Taiwán y Corea del Sur como principales mercados. TSMC, por sí sola, representa más del 25% del PIB de Taiwán si se considera su cadena de suministro, según estimaciones del Banco Central de Taiwán.
El riesgo de la concentración
Analistas de Goldman Sachs, como Tim Moe, advierten que esta dependencia crea una vulnerabilidad crítica. Si la demanda de chips de IA se desacelera, aunque sea por un trimestre, las economías de ambos países sufrirían un impacto severo. Moe señala que “Taiwán expone más del 80% de sus flujos de ingresos a productos relacionados con la IA, mientras Corea del Sur ronda el 60%”. Esta concentración amplifica el riesgo de shocks externos, como tensiones geopolíticas (por ejemplo, una escalada en el estrecho de Taiwán) o cambios en las políticas tecnológicas de Estados Unidos, que podría imponer restricciones a la exportación de chips avanzados. En 2023, Washington ya limitó la venta de semiconductores de IA a China, lo que afectó temporalmente a las acciones de Nvidia y, por extensión, a TSMC. Un escenario similar, pero más amplio, podría tener consecuencias devastadoras. Además, la dependencia de un solo comprador —Estados Unidos— agrava el riesgo: según datos de la OMC, el 40% de las exportaciones de chips de Taiwán se dirigen a EE.UU., y el 30% de las de Corea del Sur.
Implicaciones para el futuro
La situación actual recuerda a la burbuja de las puntocom, pero con una diferencia clave: la demanda de IA está respaldada por inversiones masivas de las grandes tecnológicas. En 2025, los hyperscalers invirtieron más de 200.000 millones de dólares en infraestructura de IA, según Synergy Research Group, y se espera que esa cifra crezca un 30% en 2026. Sin embargo, la falta de diversificación económica en Taiwán y Corea del Sur es una señal de alerta. Históricamente, la dependencia excesiva de un sector ha llevado a crisis: por ejemplo, la burbuja de las puntocom en 2000 arrastró a la economía de Taiwán, que entonces dependía en un 30% de las exportaciones de hardware informático. Hoy, la dependencia es mayor y más concentrada. Para los inversores, la diversificación geográfica y sectorial es más importante que nunca. Para los lectores, entender esta dinámica es esencial para anticipar posibles crisis económicas globales. Como concluye Tim Moe, “si la demanda de chips de IA se desacelera, aunque sea un trimestre, el impacto sería severo”. La pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo y cómo de profundo será el ajuste.
Puntos clave
- Taiwán depende de la IA para más del 80% de sus ingresos; Corea del Sur, para casi el 60%.
- TSMC produce más del 90% de los chips avanzados del mundo, creando una concentración de riesgo.
- Los índices bursátiles de ambos países se mueven como proxies del gasto en IA de las grandes tecnológicas.
- Analistas de Goldman Sachs advierten que un freno en la demanda de IA podría causar una crisis regional.
- La falta de diversificación económica es una vulnerabilidad crítica para ambas economías.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Taiwán y Corea del Sur son tan dependientes de los chips de IA?
Porque empresas como TSMC, Samsung y SK Hynix dominan la producción de semiconductores avanzados y memoria HBM, esenciales para la IA. Esto concentra sus economías en un solo sector.
¿Qué pasaría si la demanda de chips de IA disminuye?
Ambas economías sufrirían una contracción severa, con caídas en sus índices bursátiles y posible recesión, afectando también a las cadenas de suministro globales.
¿Cómo afecta esta dependencia a los inversores?
Los inversores deben diversificar geográfica y sectorialmente, ya que una desaceleración en IA impactaría directamente en los mercados de Taiwán y Corea del Sur.
Fuentes utilizadas
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