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Agua de datos vs campos de golf: la comparación que no es tan simple

Kevin O'Leary asegura que los centros de datos consumen menos agua que los campos de golf, pero los números son más complejos de lo que parecen.

19 de julio de 2026 · 4 min de lectura

Close-up of server cooling fans in a vibrant data center.
Foto de Winston Chen en Unsplash

¿Qué ha ocurrido?

Kevin O'Leary, el inversor conocido por su participación en Shark Tank y promotor del megaproyecto de centro de datos Stratos en Utah, declaró a Business Insider que los centros de datos de IA consumen mucha menos agua que los campos de golf estadounidenses. La afirmación, recogida por The Next Web, busca defender la viabilidad hídrica de su proyecto de 40.000 acres (unas 16.187 hectáreas) en el condado de Millard, que ha generado protestas de comunidades locales y activistas ambientales, e incluso una orden ejecutiva del gobernador Spencer Cox para revisar el uso del agua. O'Leary, que ha invertido 1.000 millones de dólares en el proyecto, argumenta que la comparación demuestra que la preocupación por el consumo de agua está desproporcionada.

¿Es correcta la comparación?

Según la Asociación de Superintendentes de Campos de Golf de América (GCSAA), los campos de golf de EE.UU. utilizan aproximadamente 2,08 millones de acres-pie de agua al año (unos 2.570 millones de metros cúbicos). En contraste, los centros de datos consumen alrededor de 1,7 millones de acres-pie anuales, según estimaciones de la industria recopiladas por el Departamento de Energía de EE.UU. En números globales, O'Leary tiene razón: los centros de datos usan menos agua que los campos de golf. Sin embargo, la comparación es engañosa por varias razones clave:

  • Tipo de agua: La mayoría de los campos de golf riegan con aguas residuales tratadas o recicladas. Según la GCSAA, aproximadamente el 50% del agua utilizada en campos de golf proviene de fuentes recicladas o no potables. En cambio, los centros de datos suelen usar agua potable para sus sistemas de enfriamiento por evaporación, compitiendo directamente con el consumo humano y municipal. Esto es crítico en regiones con estrés hídrico.
  • Ubicación: El impacto del consumo de agua depende de la región. Un centro de datos en un área con estrés hídrico, como Utah, que enfrenta una sequía de dos décadas y la disminución del Gran Lago Salado, tiene consecuencias muy diferentes a un campo de golf en una zona lluviosa como el noreste del país. Utah ya ha visto caer el nivel del Gran Lago Salado a mínimos históricos, exponiendo lechos tóxicos que generan polvo nocivo.
  • Tendencia: El consumo de agua de los centros de datos está creciendo rápidamente debido al auge de la IA generativa. Un informe de 2024 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el consumo de agua de los centros de datos podría duplicarse para 2026, alcanzando los 4,2 millones de acres-pie, superando a los campos de golf. En contraste, el consumo de los campos de golf se mantiene estable o decrece debido a mejoras en la eficiencia del riego.

¿Por qué es importante?

El debate no es solo técnico, sino político y económico. El proyecto Stratos de O'Leary ha sido criticado por comunidades locales y activistas ambientales que temen que agrave la escasez de agua en una región ya afectada por la sequía del lago Salado. La comparación con los campos de golf busca minimizar estas preocupaciones, pero los expertos señalan que se necesita un análisis más matizado. Un portavoz de GCSAA declaró: “La comparación es técnicamente correcta hoy, pero no captura la complejidad del problema. El agua reciclada para los campos de golf no es la misma que el agua potable para los centros de datos”. Además, la región de Utah ya enfrenta conflictos por el agua entre la agricultura, el desarrollo urbano y la conservación ambiental. El gobernador Cox emitió una orden ejecutiva en 2024 que exige estudios de impacto hídrico para proyectos de centros de datos de más de 100 acres, lo que refleja la creciente preocupación regulatoria.

Consecuencias para el sector

Este debate podría acelerar la adopción de tecnologías de enfriamiento más eficientes, como la refrigeración líquida directa (DLC) o el uso de aguas grises y recicladas. Empresas como Google y Microsoft ya se han comprometido a reponer más agua de la que consumen para 2030. Google, por ejemplo, reportó en 2023 que repuso el 120% del agua que consumió en sus centros de datos, principalmente mediante proyectos de recarga de acuíferos. Microsoft, por su parte, está invirtiendo en tecnologías de enfriamiento que eliminan por completo el uso de agua, como la inmersión en líquido dieléctrico. Además, la controversia podría influir en las regulaciones locales sobre la ubicación de nuevos centros de datos. En Virginia, el mayor mercado de centros de datos del mundo, se están considerando moratorias para nuevos proyectos debido a preocupaciones sobre el agua y la energía. En Utah, el proyecto Stratos podría sentar un precedente sobre cómo se evalúa el impacto hídrico de estos megaproyectos.

¿Qué deben saber los lectores?

  • La comparación de O'Leary es correcta en cifras brutas, pero omite diferencias cruciales en el tipo de agua y el impacto local. Mientras los campos de golf usan agua reciclada, los centros de datos consumen agua potable, y su crecimiento exponencial podría revertir la comparación en pocos años.
  • El consumo de agua de los centros de datos es un problema creciente, especialmente con la demanda de IA generativa. Se estima que una consulta a ChatGPT consume entre 10 y 50 veces más agua que una búsqueda tradicional en Google, según un estudio de la Universidad de California, Riverside.
  • La solución no es demonizar a los centros de datos, sino impulsar tecnologías que reduzcan su dependencia del agua potable, como la refrigeración líquida y el uso de fuentes alternativas. Los inversores y reguladores deben exigir transparencia en el reporting del consumo de agua y fomentar la ubicación de centros de datos en regiones con abundancia hídrica o climas fríos. El debate también abre la puerta a repensar el uso del agua en otros sectores, como la agricultura, que consume el 80% del agua en el oeste de EE.UU., pero que a menudo no enfrenta el mismo escrutinio.

Puntos clave

  • Los centros de datos de EE.UU. consumen ~1,7 millones de acres-pie de agua al año, frente a ~2,08 millones de los campos de golf.
  • La mayoría del agua de golf es reciclada; la de centros de datos suele ser potable.
  • El impacto local del consumo de agua varía según la región; Utah es especialmente sensible.
  • El auge de la IA está acelerando el consumo de agua en centros de datos.
  • Empresas tecnológicas buscan reducir su huella hídrica con enfriamiento eficiente y reposición de agua.

Preguntas frecuentes

¿Es cierto que los centros de datos usan menos agua que los campos de golf?

Sí, en cifras totales anuales: los centros de datos consumen unos 1,7 millones de acres-pie, frente a 2,08 millones de los campos de golf. Sin embargo, la comparación es engañosa porque los campos de golf suelen usar agua reciclada, mientras que los centros de datos usan agua potable.

¿Por qué es controvertida la declaración de Kevin O'Leary?

Porque su proyecto Stratos en Utah ha sido criticado por su consumo de agua en una región con escasez hídrica. La comparación con los campos de golf busca minimizar el impacto, pero ignora diferencias clave en el tipo de agua y el contexto local.

¿Qué se puede hacer para reducir el consumo de agua de los centros de datos?

Adoptar tecnologías de enfriamiento más eficientes, como refrigeración líquida directa, usar aguas grises o recicladas, y ubicar los centros en regiones con menor estrés hídrico. Empresas como Google y Microsoft ya se han comprometido a reponer más agua de la que consumen.

Fuentes utilizadas

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