NYT demanda a Microsoft y OpenAI por supercomputadora infractora
El diario alega que Microsoft construyó una supercomputadora para que OpenAI infringiera derechos de autor, en una acción que redefine la responsabilidad indirecta en IA
26 de junio de 2026 · 5 min de lectura
¿Qué ha ocurrido?
El 25 de junio de 2026, The New York Times presentó una moción para modificar su demanda contra OpenAI y Microsoft, alegando que Microsoft construyó una supercomputadora a medida, clasificada entre las más potentes del mundo, para facilitar la infracción de derechos de autor por parte de OpenAI. La moción, reportada por Ars Technica, busca ajustar la acusación de infracción contributiva contra Microsoft tras el fallo de la Corte Suprema en el caso Sony vs. Cox Communications, que elevó el estándar de prueba para este tipo de reclamos. Según el portavoz del NYT, Graham James, la nueva evidencia obtenida durante el descubrimiento de pruebas fortalece el caso: "Hoy pedimos permiso para presentar una queja enmendada que clarifica nuestra reclamación de infracción contributiva contra Microsoft, basada en nueva ley y nueva evidencia".
La moción, presentada ante el Tribunal de Distrito de EE.UU. para el Distrito Sur de Nueva York, incluye una versión enmendada de la demanda que detalla cómo Microsoft supuestamente diseñó y desplegó un sistema de supercomputación personalizado para OpenAI, con el propósito expreso de entrenar modelos de lenguaje como GPT-4. Según documentos judiciales citados por Ars Technica, el sistema habría utilizado decenas de miles de GPU (unidades de procesamiento gráfico) y estaría entre los más potentes del mundo, comparable a los superordenadores de centros de investigación gubernamentales. El NYT afirma que Microsoft no solo proporcionó la infraestructura, sino que participó activamente en la planificación de su uso para escanear y procesar artículos protegidos por derechos de autor sin licencia.
Este movimiento legal se produce después de que la Corte Suprema, en marzo de 2026, fallara a favor de Cox Communications en un caso relacionado con piratería musical, estableciendo que para probar infracción contributiva, el demandante debe demostrar que el acusado actuó intencionalmente para inducir la conducta ilegal. El NYT reconoce que este nuevo estándar legal requiere ajustar su argumento original, que se basaba en una teoría más amplia de responsabilidad vicaria. Ahora, el periódico busca demostrar que Microsoft tuvo una intención específica al construir la supercomputadora: permitir que OpenAI infringiera derechos de autor a gran escala.
¿Por qué es importante?
Este caso va más allá de una disputa entre un editor y una empresa de IA. Aborda la responsabilidad de los proveedores de infraestructura tecnológica cuando sus productos se utilizan para infringir derechos de autor. Si el tribunal acepta la teoría del NYT, Microsoft podría ser considerado responsable no solo por el software de OpenAI, sino por haber creado deliberadamente las herramientas computacionales necesarias para la infracción. Esto establecería un precedente histórico en la aplicación de la ley de derechos de autor a la era de la inteligencia artificial generativa.
El fallo de la Corte Suprema en Cox Communications elevó el listón para las reclamaciones de infracción contributiva, exigiendo una prueba de intencionalidad directa. El NYT ahora alega que Microsoft diseñó la supercomputadora con ese propósito específico, un argumento que, de ser aceptado, ampliaría significativamente el alcance de la responsabilidad de las grandes tecnológicas. En comparación con casos anteriores, como la demanda de Getty Images contra Stability AI o la de autores contra Meta, este enfoque en la infraestructura física y la intencionalidad del proveedor es novedoso y podría tener implicaciones de gran alcance.
Históricamente, la responsabilidad por infracción contributiva se ha aplicado a plataformas como Napster o Grokster, donde el software facilitaba el intercambio ilegal de archivos. Sin embargo, aquí el acusado no es un mero intermediario, sino un constructor de hardware diseñado específicamente para una tarea que, según el demandante, es inherentemente infractora. Esto recuerda a los casos de máquinas de fotocopiado o grabadoras de video, donde los tribunales evaluaron si el dispositivo tenía usos comerciales sustanciales no infractores. La diferencia clave es que la supercomputadora de Microsoft se utilizó exclusivamente para entrenar modelos de IA, y el NYT sostiene que ese entrenamiento dependía de la copia masiva de sus artículos.
¿Qué consecuencias tendrá?
Si la moción es aprobada y el NYT tiene éxito, las empresas que construyen hardware o proveen servicios en la nube para entrenar modelos de IA podrían enfrentar un mayor escrutinio legal. Esto podría llevar a cambios en cómo se diseñan y comercializan las infraestructuras de IA, con cláusulas contractuales más estrictas sobre el uso de datos protegidos por derechos de autor. Por ejemplo, los proveedores de nube como Amazon Web Services o Google Cloud podrían verse obligados a implementar filtros de contenido o a exigir a sus clientes garantías de licencias de datos.
Para Microsoft, las consecuencias son inmediatas: una posible orden de cesar el uso de la supercomputadora o pagar daños millonarios. Según estimaciones de analistas, el costo de construcción de un sistema de este tipo podría ascender a miles de millones de dólares, y una orden judicial podría paralizar el desarrollo de GPT-5 o modelos futuros. Además, Microsoft podría enfrentar sanciones legales que afecten su negocio de nube Azure, que compite directamente con AWS. Para el ecosistema de IA, este caso podría frenar la inversión en infraestructura especializada si los inversores perciben un riesgo legal elevado. Startups de IA que dependen de hardware de terceros podrían ver aumentar sus costos de cumplimiento.
En el mercado, la noticia ya ha generado volatilidad: las acciones de Microsoft cayeron un 2% el día del anuncio, mientras que las de OpenAI (valorada en 150 mil millones de dólares) podrían verse afectadas si los inversores temen una interrupción en el acceso a la supercomputadora. A largo plazo, el caso podría incentivar a las empresas de IA a desarrollar sus propios datos de entrenamiento o a negociar licencias con editores, como ya ha hecho OpenAI con algunos medios. Sin embargo, el enfoque en la infraestructura podría cambiar el equilibrio de poder hacia los propietarios de hardware, como Nvidia, que podría beneficiarse si las empresas buscan construir sus propios sistemas para evitar litigios.
¿Qué deben saber los lectores?
El caso NYT vs. OpenAI y Microsoft es un hito en la regulación de la inteligencia artificial. A diferencia de demandas anteriores centradas en los datos de entrenamiento, esta se enfoca en la infraestructura física y la intencionalidad de su creador. Los lectores deben entender que el resultado podría definir los límites de la responsabilidad corporativa en la era de la IA generativa. Además, el uso de la supercomputadora como evidencia muestra que la escala computacional es un factor clave en la capacidad de infringir derechos de autor. A medida que los modelos de IA requieren más potencia de cálculo, las empresas que proporcionan esa potencia podrían convertirse en objetivos legales.
Es importante señalar que la moción del NYT aún no ha sido aprobada por el tribunal; el juez deberá decidir si permite la enmienda. Si se concede, el caso entrará en una fase de descubrimiento más profunda, donde se examinarán los correos electrónicos internos de Microsoft y OpenAI para determinar la intencionalidad. Este proceso podría durar meses o años, y cualquier apelación podría llegar hasta la Corte Suprema. Los lectores deben seguir de cerca este caso porque, independientemente del resultado, establecerá un precedente legal que afectará a toda la industria tecnológica. La combinación de derechos de autor, infraestructura de IA y responsabilidad corporativa es un cóctel que redefinirá cómo se construye y despliega la inteligencia artificial en el futuro.
Puntos clave
- NYT acusa a Microsoft de construir una supercomputadora para facilitar la infracción de derechos de autor por OpenAI.
- La moción busca alinearse con el fallo de la Corte Suprema en Cox vs. Sony, que exige probar intencionalidad en la infracción contributiva.
- El caso podría establecer un precedente sobre la responsabilidad de los proveedores de infraestructura de IA.
- Microsoft enfrenta posibles daños millonarios y órdenes de cese de uso de la supercomputadora.
- El resultado impactará en cómo se diseñan y comercializan las infraestructuras para entrenar modelos de IA.
Preguntas frecuentes
¿Qué alega exactamente el NYT contra Microsoft?
El NYT alega que Microsoft construyó una supercomputadora a medida, clasificada entre las más potentes del mundo, con la intención de ayudar a OpenAI a infringir derechos de autor. La acusación se basa en nueva evidencia obtenida durante el descubrimiento de pruebas.
¿Cómo afecta el fallo de la Corte Suprema en Cox vs. Sony a este caso?
El fallo elevó el estándar para probar infracción contributiva: ahora se debe demostrar que el acusado actuó intencionalmente para inducir la conducta ilegal. El NYT ajustó su demanda para cumplir con este nuevo estándar.
¿Qué consecuencias podría tener este caso para la industria de IA?
Si el NYT gana, las empresas que proveen infraestructura computacional para IA podrían enfrentar mayor responsabilidad legal. Esto podría llevar a contratos más estrictos y a un freno en la inversión en hardware especializado.
Fuentes utilizadas
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