Polestar pierde concesionarios en EE.UU. por veto tecnológico a China
La prohibición federal de tecnología china obliga a cerrar concesionarios de Polestar y amenaza su expansión en el mercado estadounidense
6 de julio de 2026 · 4 min de lectura
¿Qué ha ocurrido?
El gobierno federal de Estados Unidos ha denegado la autorización que permitiría a Polestar, la marca sueca de vehículos eléctricos propiedad del grupo chino Geely, evitar la prohibición de tecnología china en automóviles conectados. Esta prohibición, impulsada por la administración Biden, se basa en preocupaciones de seguridad nacional: los vehículos conectados pueden recopilar datos sensibles sobre conductores y rutas, que potencialmente podrían ser accesibles para el gobierno chino. La decisión fue comunicada por la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR) y el Departamento de Comercio, según confirmaron fuentes cercanas a Wired. Como resultado, los concesionarios que han invertido en la marca no podrán vender sus coches en el país a partir de 2025. La medida se enmarca en la creciente tensión geopolítica entre Washington y Pekín, que busca limitar la influencia tecnológica china en sectores estratégicos como el automotriz, donde la conectividad y el software son cada vez más críticos.
¿Por qué es importante?
Polestar representa un caso emblemático de cómo la legislación de seguridad nacional puede impactar directamente en el mercado automotriz y en las inversiones privadas. La prohibición afecta no solo a Polestar, sino a cualquier fabricante que dependa de componentes tecnológicos chinos, como sistemas de conectividad, sensores o software. Esto puede reconfigurar las cadenas de suministro globales y obligar a las empresas a replantear sus estrategias de mercado. Según datos de la consultora AlixPartners, las automotrices globales invierten más de 50.000 millones de dólares anuales en tecnología china para vehículos conectados. La decisión de EE.UU. podría forzar a empresas como Ford o General Motors a revisar sus alianzas con proveedores chinos. Además, el impacto en el mercado de vehículos eléctricos (VE) es significativo: Polestar había vendido alrededor de 10.000 unidades en EE.UU. en 2023, según cifras de la empresa, y planeaba duplicar esa cifra en 2024 con el lanzamiento del SUV Polestar 3. La prohibición frena esas ambiciones y deja a los concesionarios con inventario no vendible.
Consecuencias para los concesionarios y la marca
Los concesionarios que apostaron por Polestar, invirtiendo en instalaciones y formación, se enfrentan a pérdidas millonarias. Según Wired, algunos concesionarios invirtieron hasta 2 millones de dólares en adecuaciones y personal. Al no poder vender los vehículos, muchos se verán forzados a cerrar. Polestar podría verse relegada a un nicho de mercado o incluso abandonar EE.UU., uno de los mercados más grandes del mundo. Esto también afecta a los consumidores que ya han comprado un Polestar, cuyo servicio postventa y disponibilidad de repuestos podría verse comprometido. La marca ha declarado que buscará soluciones, como actualizar el software de sus vehículos para eliminar componentes chinos, pero esto es técnicamente complejo y costoso. Además, la decisión podría tener un efecto dominó: Geely también es propietaria de Volvo, que fabrica algunos modelos en China y los exporta a EE.UU. Aunque Volvo no ha sido directamente afectado, la presión regulatoria podría extenderse.
Contexto histórico y comparaciones
Esta no es la primera vez que la tecnología china enfrenta restricciones en EE.UU. El veto a Huawei y a TikTok sentó precedentes. En 2019, la administración Trump prohibió a Huawei por riesgos de espionaje, y en 2020 se intentó bloquear TikTok. Sin embargo, en el sector automotriz, la interdependencia es mayor. Marcas como Volvo (también de Geely) o incluso Tesla, que utiliza baterías chinas de CATL y LG, podrían verse afectadas en el futuro. La medida podría acelerar la búsqueda de alternativas locales o de aliados como Corea del Sur o Japón. Por ejemplo, Hyundai y Kia ya están desarrollando sus propias plataformas de conectividad para reducir la dependencia china. A diferencia de la prohibición de Huawei, que afectó principalmente a las telecomunicaciones, esta restricción impacta directamente en la cadena de suministro automotriz, que es mucho más compleja y globalizada. Según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el 70% de los vehículos vendidos en EE.UU. contienen al menos un componente chino en su sistema de conectividad.
¿Qué deben saber los lectores?
Si estás considerando comprar un Polestar, ten en cuenta que el servicio y la reventa podrían complicarse. Los propietarios actuales deben estar atentos a las actualizaciones de software que Polestar pueda implementar para cumplir con la normativa. Los inversores deben ser cautelosos con marcas que dependen de tecnología china. La industria automotriz global está en una encrucijada: la geopolítica está redefiniendo las reglas del juego. La tecnología china no solo es barata, sino que a menudo es líder en conectividad y baterías; prescindir de ella tiene un costo. Se estima que reemplazar componentes chinos podría incrementar el precio de los vehículos entre un 5% y un 10%, según el Instituto de Políticas de Transporte. Además, esta medida podría incentivar la producción local de tecnología en EE.UU., como la iniciativa de la administración Biden de subsidiar la fabricación de semiconductores con la Ley CHIPS. En resumen, el caso Polestar es un termómetro de cómo la rivalidad EE.UU.-China está remodelando el mercado automotriz, y sus efectos se sentirán durante años.
Puntos clave
- Polestar no podrá vender en EE.UU. a partir de 2025 debido a la prohibición de tecnología china en vehículos conectados.
- Los concesionarios que invirtieron en la marca se enfrentan al cierre y pérdidas financieras.
- La decisión refleja la creciente tensión geopolítica entre EE.UU. y China en el sector tecnológico.
- Otros fabricantes que dependen de tecnología china podrían verse afectados en el futuro.
- Los consumidores actuales de Polestar podrían tener problemas de servicio y repuestos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Polestar no puede vender en EE.UU.?
Porque el gobierno federal denegó una autorización que le permitiría evitar la prohibición de tecnología china en vehículos conectados, debido a que Polestar depende de componentes tecnológicos chinos.
¿Cuándo entrará en vigor la prohibición?
A partir de 2025, los concesionarios no podrán vender vehículos Polestar nuevos en Estados Unidos.
¿Qué pasará con los concesionarios actuales?
Se verán forzados a cerrar o a vender otros modelos, ya que no podrán comercializar los Polestar. Han invertido en instalaciones y formación que quedarán sin uso.
¿Afecta esto a los propietarios actuales de Polestar?
Sí, podrían tener dificultades para obtener servicio técnico y repuestos, ya que la red de concesionarios se reduce drásticamente.
¿Podría Polestar cambiar sus proveedores para evitar la prohibición?
Teóricamente sí, pero implicaría rediseñar los vehículos y encontrar nuevos proveedores no chinos, lo que llevaría años y costos elevados.
Fuentes utilizadas
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